Autor: Sánchez Gómez Jesús
Precio: 30€
ISBN: 9788430954605
Año: Edición 2012
Páginas: 409
Encuadernación: Rústica
Idioma: Español

Sinopsis
La obra aborda la instrumentalización de la técnica científica y metodológica a emplear para aproximarnos al conocimiento interdisciplinar del paradigma del perfil de peligrosidad criminal, permitiendo obtener las causas que influyen en la personalidad violenta, tasar el nivel de la misma y posibilitar su constructo, así como de manera sistemática guiar al investigador en la aplicación de la clínica criminológica, ofreciendo un manual que sirva de guía.
De este modo, la obra supone un manual para el estudio, a través de la Criminología, del comportamiento antisocial y delictivo de un individuo, dedicando una primera parte, amplia, a la revisión de teorías explicativas de diverso orden y los factores que inciden sobre ellas, permitiendo observar las diferentes variables que describen el constructo del paradigma de peligrosidad criminal y enfocar sus conclusiones en inferencias del porqué de la personalidad, con especial cuidado de haber seleccionado aquéllas que en la investigación traída como ejemplo docente, terrorista islamista, ha de aportarnos la concreción de su perfil.
Índice
INTRODUCCIÓN Y METODOLOGÍA: OBJETIVOS.
PRIMERA PARTE: SUSTENTO DOCTRINAL Y FORMULACIÓN TEÓRICA.
Capítulo I. PROYECTO.
Capítulo II. TEORÍAS.
Capítulo III. APROXIMACIÓN A LA PERSONALIDAD AGRESIVA.
Capítulo IV. CONSTRUCTO DE PERSONALIDAD CRIMINAL.
SEGUNDA PARTE: CONFIGURACIÓN DEL PERFIL DE PELIGROSIDAD CRIMINAL.
Capítulo V. DISEÑO.
Capítulo VI. CONSTRUCTO INDIVIDUAL DEL PERFIL DE PELIGROSIDAD CRIMINAL.
1º. Etiología de la delincuencia juvenil:
1.1. Factores asociados.
Se entiende por conducta antisocial de tipo delincuencial en jóvenes a aquellas actividades que en términos de las normas y costumbres se consideran indeseables o incluso inaceptables. Las formas más graves se llaman trastornos de la conducta, siendo entonces “la delincuencia juvenil” un trastorno de la conducta penado por la Ley. (Angenent y DeMann, 1996).
1.1.1. Factores externos:
Propiedades psicológicas del entorno, la comunidad (Mesosistema). (Bronfenbrenner, 1999). Tipo de vecindario y estrato socioeconómico, son buenos predictores del comportamiento antisocial (Frías-Amenta et al., 2003). Entre los factores del mesosistema (interpersonales), debemos mencionar tres:
a) Familia:
a.1) Factores estructurales (tamaño de la familia, trabajo de las madres/padres, orden de nacimiento de los hijos, ausencia de uno de los progenitores -especialmente de la figura paterna-).
a.2) Factores dinámicos: (clima familiar, calidad de las relaciones vinculares, apego del adolescente a sus padres, la comunicación intrafamiliar, los estilos de crianza y la disciplina del hogar).
Se ha observado que la supervisión y el monitoreo de los padres parece ser un factor muy significativo, especialmente en el caso de los adolescentes varones (Angenent &DeMann, 1996). Asi mismo, Farrington et al. (2001) encuentran que una alta concentración de delincuentes en la misma familia, (arresto de uno o varios miembros de una familia), incrementa la probabilidad de que algún miembro de la familia de la siguiente generación (hijos, sobrinos, nietos) sea delincuente.
b) La escuela:
b.1) Fracaso escolar: factor de riesgo, logro escolar, factor protector frente al desarrollo de violencia y delincuencia juvenil.
b.2) actitud del adolescente hacia la escuela y compromiso con las metas de aprendizaje.
c) Grupo de pares:
c.1) Frecuenta amigos que portan armas, son delincuentes, consumen drogas: predictores de delincuencia juvenil (Seydlitz & Jenkins, 1998).

1.1.2. Factores Internos: (Intrapersonales).
a) edad
b) género.
c) experiencias normativas de vida: Ausencia/presencia.
d) aspectos biológicos.
d.1) herencia tarstorno de la personalidad asociado.
d.2) efecto de la testosterona durante la etapa pre-natal y puberal.
d3) efecto de los bajos niveles de serotonina.
e) aspectos cognitivos.
f) aspectos afectivos. (relación engtre psicopatología y delito).
f.1) asociación-relación entre el trastorno antisocial de la personalidad y sus precursores en la infancia: trastorno de déficit de atención por hiperactividad, trastorno oposicionista y trastorno de conducta (Lahey & Loeber, 1992).
f.2) Rasgos de personalidad identificados presentes en infractores:impulsividad, dificultad para postergar gratificaciones, autoconcepto disminuido, falta de habilidades sociales, bajo nivel de empatía y poca capacidad para sentir culpa ( Blackburn, 1995).
g) aspectos neuropsicológicos. Henry y Moffitt (1992). deficiencias ejecutivas en adolescentes delincuentes precoces mediante técnicas de neuroimagen. Déficits en habilidades neuropsicológicas:
  • Comprensión verbal.
  • Atención.
  • Concentración.
  • Formación de conceptos.
  • Abstracción.
  • Anticipación.
  • Planificación.
Pese a la evidencia de la interación entre los dos tipos de factores (externos e internos), son estos últimos los que generan mayor controversia. Quay (1987) indica que en casi la mayor parte de los casos, los delitos violentos y el crimen se asocian más con factores internos y con una mayor perturbación psicológica en comparación con delitos cometidos por adolescentes que constituyen faltas manores hacia la autoridad parental y no parental.
Llamamos delito a todo un espectro de comportamientos antisociales que están tipificados penalmente por la legislación judicial penal de un pais (Tiffer, 2003). En este sentido, existen formas de violencia ejercidad por adolescentes y jóvenes que no están tipificadas como delitos (Howe, 1997). Del mismo modo, existen tipos de delitos que no son violentos en su perpetración, pese a que se podría decir que todo delito “en sí mismo”, es un tipo de violencia contra las personas (Quay, 1987).
Pero no todos los adolescentes y jóvenes violentos son iguales. Existen adolescentes y jóvenes violentos que pese a su funcionamiento psicológico violento, no cometen delitos a pesar de estar expuestos al riesgo de perpretarlos (Lykken, 2000). Contrariamente, existen adolescentes y jóvenes que han cometido delitos, sin que necesariamente presenten algún tipo de perturbación psicológica (Iza, 2002; Moffitt, 1993a, 1993b).
Aquellos jóvenes que desde la niñez han sido expuestos a desventajas tales como cuidados negligentes, pobre estimulación temprana (Henry, Moffitt, Robins, Earls &Silva, 1993), aprovisionamiento insuficiente; y que además reúnen una serie de déficits neuropsicológicos verbales y ejecutivos, acompañados de desórdenes severos del desarrollo, como déficit atencional e hiperactividad (Henry, Caspi, Mofflitt &Silva, 1996); tiene mayor posibilidad de desarrollar un patrón de condcuta antisocial persistente a lo largo del ciclo vital (Baltes, Lindenberger & Staudinger, 1997; Caspi, McClay, Mofflitt, Mill, Martin, Craig, Taylor & Poulton, 2002 Caspi &Roberts, 2001; Lahey & Loeber, 1992; OMS, 2003).
Otro importante grupo de factores de riesgo identificados en esta poblaación, los constituye su asociación con otros tipos de violencia. Presenciar actos violentos en el hogar o sufrir abuso físico o sexual puede condicionar a los niños y adolescentes a considerar la agresión como un medio aceptable para resolver problemas o interactuar con los demás.
Del mismo modo, la expresión prolongada a conflictos armados como el terrorismo, también puede contribuir a sostener una cultura del terror que haga más fácil la aparición de adolescentes y jóvenes violentos (Bandura, 1977).
Bibliografía en artículo original: 
Morales Córdova, H. “Factores Asociados y Trayectorias del Desarrollo del Comportamiento Antisocial durante la Adolescencia: Implicancias para la prevención de la violencia juvenil en América Latina”. Revista Interamericana de Psicología. 2008, Vol. 42, Num. 1 pp. 129-142.
Ignacio González Sarrió.
Autora: ISABEL SALINAS CHAUD
Precio: 18.00€
ISBN: 9788497273893
Año Edición: 2011
Páginas: 276
Encuadernación: Rústica
Idioma: Español
SINOPSIS
EL PRESENTE LIBRO EXPLORA LOS ORÍGENES, EL DESARROLLO, EL ESTADO ACTUAL Y PROYECCIONES DE UN CAMPO DE ACTIVIDAD PRÁCTICA QUE SURGE DE LA RELACIÓN ENTRE LAS CIENCIAS PSICOLÓGICAS Y EL DERECHO: LA PSICOLOGÍA JURÍDICA. SE PRETENDE ANALIZAR CUÁLES SON LOS FUNDAMENTOS EPISTEMOLÓGICOS QUE ESTÁN A LA BASE DE LAS RELACIONES ENTRE AMBOS DOMINIOS DISCIPLINARES Y DESDE DONDE SE ARTICULA LA PRÁCTICA DE LA PSICOLOGÍA JURÍDICA. DESDE ESE LUGAR SE PROPONE CONSTRUIR UN MARCO REFERENCIAL DE LOS FACTORES TEÓRICOS, METODOLÓGICOS Y ÉTICOS QUE LA IMPLICAN, Y DEFINIR EL LUGAR QUE OCUPA EN LAS CIENCIAS PSICOLÓGICAS Y SU ROL EN EL ORDENAMIENTO SOCIOJURÍDICO. LA CONCLUSIÓN A LA CUAL LLEGA ES QUE AÚN CUANDO SE CONOZCA LO QUE LOS PSICÓLOGOS HACEN EN LOS DIFERENTES ÁMBITOS JURÍDICOS, ESE CONOCIMIENTO NO SE CONVIERTE EN EL CONCEPTO DE PSICOLOGÍA JURÍDICA.
SINOPSIS: 
¿Cómo deben actuar los profesionales sanitarios, policía para no incurrir en una posible responsabilidad jurídica por atentar contra derechos fundamentales como la libertad de decisión o libertad deambulatoria de personas que sufren trastornos psicóticos? En este programa, la directora del curso de “Experto Profesional en actuaciones con enfermos mentales y con intoxicados por drogas y alcohol” y una psicóloga clínica abordan las pautas de actuación de los profesionales y la responsabilidad jurídica en la que pueden incurrir, bien quienes sufren esos trastornos, si producen algún daño o los profesionales que se ven obligados a intervenir en una situación agresiva que deben controlar
PARTICIPANTES: 
  • Alicia Rodríguez Núñez, profesora titular de Derecho Penal y directora del curso de “Experto Profesional en actuaciones con enfermos mentales y con intoxicados por drogas y alcohol”; 
  • Concepción de Puelles Casenave, psicóloga Clinica, psicóloga de la Unidad Regional de Sanidad de la Jefatura Superior de Policía de Madrid y profesora del curso “Experto Profesional en actuaciones con enfermos mentales y con intoxicados por drogas y alcohol”.
  • Mila Arch: Universidad de Barcelona, España.
  • Conchita Cartel: Psicóloga Forense ámbito privado, España.
  • Adolfo Jarne: Universidad de Barcelona, España.

Antes de la elaboración del informe previamente dicho, es necesario preguntarse si la información y datos obtenidos aseguran contestar a la demanda y a los objetivos planteados en la evaluación. En cuanto al informe escrito, la autora subraya como características esenciales: a) que el informe sea un documento científico; b) que sirva como vehículo de comunicación y; c) que sea útil.
Aguilera y Zaldivar (2003) señalan el papel decisivo que, en opinión de los jueces, tiene el informe psicológico para valorar los aspectos centrales sobre los que se centra la pericia psicológica, indicándonos que: ” la mayor parte de los jueces responde que sólo en algunas ocasiones toman decisiones diferentes a las recomendadas en los informes”.
Como indica Albarrán (1998), el informe pericial se trata de una prueba indirecta de carácter científico 1o que permite que el juez, desconocedor de nuestro campo profesional, pueda apreciar técnicamente los hechos recogidos en el proceso y tenga conocimiento de su significación científica.
Una buena deficinicón es la de Mauleón (cf. Ibáñez y Ávila, 1990) que define el dictamen pericial como “la opinión objetiva e imparcial de un técnico o especialista, con unos específicos conocimientos científicos, artísticos o prácticos, acerca de la existencia de un hecho y la naturaleza del mismo”.
Dicho dictamen, tiene una finalidad objetiva, que es la determinación de unos hechos o sus manifestaciones y consecuencias. Esta objetividad debe ser el principio rector del examen pericial, y ha de ser independiente de los intereses de las partes.
El proceso de peritación en neuropsicología forense gira alrededor del hecho del daño cerebral, entendiéndolo como efecto de una agresión del sistema nervioso central (SNC), de las estructuras anatómicas implicadas y el proceso fisiopatológico de la lesión.
La tarea del neuropsicólogo forense consiste en la valoración de las consecuencias de dicha agresión a efectos de ayudar a resolver el problema legal que se dilucida en un proceso judicial concreto. La resolución se halla condicionada a un determinado proceso judicial, por lo que la evaluación es altamente específica, lo en cualquier ciencia forense. A pesar de ello, en neuropsicología forense existen dos imperativos técnicos que sustentan todo el procedimiento: el análisis del funcionamiento y una correcta atribución de los hechos (Greiffenstein, 2008).
En relación a la primera cuestión, el profesional se enfrenta con la tarea de probar la presencia real del daño, es decir, constatar la existencia de algún tipo de déficit, menoscabo, y/o pérdida. Desde este punto de vista, no es casual que una de las grandes cuestiones de la neuropsicología forense sea la detección y evaluación de la simulación.
La segunda es la objetivización del cambio en relación con una situación anterior, con independencia de si en la situación anterior se demuestra o no la existencia de alteraciones, es decir, que para el neuropsicólogo forense no sirve sólo la constatación de la alteración sino también el gradiente de cambio respecto a una situación anterior. De ahí que otra de las grandes cuestiones sea la evaluación del nivel premórbido.
La tercera cuestión reside en establecer la relación causa/efecto entre las lesiones en el SNC y los efectos evaluados. En esta tarea se debe establecer la línea causal que va del hecho juzgado hasta las lesiones que sustentan el daño cerebral. La competencia específica del neuropsicólogo forense se centra en demostrar la conexión causal entre las lesiones del SNC, las consecuencias neuropsicológicas, psicopatológicas, conductuales y sus repercusiones forenses.
Texto extraído del manual de Neuropsicologái forense: “De la clínica a los tribunales”. Adolfo Jarne y Álvaro Aliaga. Editorial Herder. 2010.
Doy las gracias por su publicación a: 
Ignacio González Sarrió.

Análisis de la Psicopatía

Publicado: marzo 29, 2012 en psicopatía